La enfermedad de los edemas (EE) es una enterotoxemia normalmente aguda y a menudo mortal. Las fases de producción afectadas son, principalmente, la fase de destete e inicio de engorde. Esta enfermedad se caracteriza por la formación de edemas en localizaciones concretas, la muerte súbita de los animales afectados, y la aparición de signos neurológicos debidos a las lesiones cerebrales que provoca.

La enfermedad está causada por la toxina Shiga (Stx2e), que es producida por un virotipo específico de Escherichia coli (E. coli), que puede encontrarse en todo el mundo, tanto en piaras de cerdos enfermos como sanos. La infección se produce por vía oral y la bacteria coloniza y se adhiere al epitelio intestinal entre los 3 y 6 días posteriores, multiplicándose y liberando Stx2e, que es absorbida y pasa a circulación, dónde causa un daño vascular en los órganos diana. La angiopatía degenerativa de las pequeñas arterias resulta en la formación macroscópica de edemas. En la forma aguda de la enfermedad, se observa una elevada mortalidad mientras que, en las formas más crónicas o subclínicas, el crecimiento de los cerdos enfermos se interrumpe durante un período que puede oscilar de algunos días a semanas, con el consiguiente perjuicio económico para la explotación.

 
 
 
 

La primera medida preventiva de la enfermedad comienza por la mejora de las condiciones de higiene de la explotación. Por otra parte, Una de las primeras acciones tomadas tras la aparición de la enfermedad es poner en marcha cierta restricción de la alimentación al destete, tratando de minimizar los efectos de la dieta especialmente energética y proteica aportada en esta fase (elevación del pH intestinal, lo que favorece el crecimiento del E. coli). Históricamente, el uso de antibióticos orales (colistina principalmente) y óxido de Zinc como agentes preventivos, han sido herramientas ampliamente utilizadas para la prevención de la enfermedad, si bien el escenario actual de la producción porcina no contempla continuar con el uso de este tipo de moléculas para estos fines. Por otra parte, el uso de antibióticos intramusculares puede llegar incluso a empeorar el cuadro al provocar la liberación masiva de toxina al actuar sobre la bacteria. Por tanto, el uso de vacunas de toxoides, específicamente diseñadas para actuar sobre la toxina, se están mostrando como una alternativa eficaz al uso de antibióticos en las explotaciones.

 

Ecoporc Shiga®

Ecoporc Shiga® es una vacuna de toxoides frente a la toxina Shiga. Esta es una vacuna creada mediante modificación genética controlada del E. Coli, para mejorar la seguridad y evitar riesgos de ecotoxicidad.

Una única aplicación a lechones a partir del 4º día de vida (dosis 1 ml), genera una inmunización que persisten al menos hasta la 15ª semana de vida de los lechones y que permite reducir la mortalidad y los signos clínicos de la enfermedad de los edemas causada por E. coli (STEC) productores de la toxina Shiga 2e, durante la transición y el periodo de engorde. Tres semanas tras la vacunación, los animales están protegidos por anticuerpos neutralizantes.

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